Desde el primer día hemos optado por combinar la tradición con la tecnología.  Aunque el proceso de elaboración es completamente manual, es decir, sin automatizar, tenemos una potente sala de cocción a vapor, lo que nos permite elaborar una amplia gama de estilos de cerveza. La tecnología ambiental también es algo muy importante para nosotros, por ello, la sala de cocción incluye un sistema de recuperación de calor, lo que supone un significante ahorro energético, y el bagazo, la malta usada, es utilizada por agricultores locales.

Para nuestra cerveza artesana, partimos de los cuatro ingredientes fundamentales y de cuidada calidad, agua blanda de los montes de La Palma, maltas especiales de una maltería artesanal belga, levadura y lúpulos aromáticos. Además, recurrimos a la alta fermentación a temperaturas más elevadas, sustituyendo el proceso de filtrado y pasterización por una doble fermentación que deja rastros en el aspecto ligeramente turbio de la cerveza.  En total se emplean, como mínimo, seis semanas en el paciente proceso de elaboración.  De este modo, a escala más modesta, se da un producto con un sabor fresco y natural, así como un elevado contenido en vitaminas y otros nutrientes saludables.